lunes, 6 de diciembre de 2010

Paul McCartney, El regreso de un Caballero.

It was 17 years ago today

17 años después del famoso y sorpresivo ‘New World Tour’ que trajo por primera vez en la historia a un ‘Beatle’ a Sudamérica, Paul McCartney y su afiatada banda de apoyo vuelve al último lugar del mundo –exceptuando nuestro país- para ofrecer quizás uno de sus últimos conciertos por estas latitudes. Buenos Aires recibe como la ciudad más austral de la gira al mejor músico y compositor vivo del cual se tenga razón en nuestra era.
Más allá de la pasión desbordada –y muchas veces ciega- y templado por la distancia con los hechos, existen algunos puntos de análisis que seguramente despertarán cierta atención sobre el tan mentado ‘Up and Coming Tour’. Situaciones que no por ser evidentes hablan de un nuevo McCartney, más tranquilo, menos quisquilloso, más humano si se puede ser humano luego de ser un Beatle.


Band on the run
Rusty, Brian, Abe y un ya clásico ‘Wix’ han compactado de manera eficiente el sonido de Macca en vivo. Es más, el logro fundamental es que esta nueva banda suena más ‘Wings’ y menos cuidada que sus alineaciones anteriores.
Rusty, un rockero de pura sangre, logra trasladar las emociones de los solos y riffs de Paul poniendo mucha distorsión de su parte y sin alejarse de manera insolente de las construcciones melódicas esenciales de cada obra musical. Brian, logra matizar como hombre multifuncional, las peticiones de bajo y guitarra que facilitan la tarea de Macca al pasearse de un instrumento a otro. Abe es el metrónomo poderoso y solidario (voces y carisma) que tanto buscó Paul, puede cantar y apoyar esas altísimas voces de los coros, así como bailar cuando el Banjo-Uke de ‘Dance Tonight’ hace de las suyas. ‘Wix’, el ya sempiterno tecladista de Paul -desde 1989- cubre cada uno de los Bronces y Cuerdas propios de las tan complejas construcciones musicales del zurdo de Liverpool, agregando uno que otro efecto sonoro a la acción.

A Garland for Linda

Soy responsable al decir que gran parte del sonido de salón que tanto adora McCartney es en parte debido a una ausencia al menos notoria. Linda McCartney.
Las Bandas anteriores tenían una producción musical más compleja, muchos más arreglos que podían ser reproducidos en vivo gracias a la labor de apoyo que la fotógrafa imprimía con sus teclados y efectos de percusión. Hoy por hoy, con Wix haciéndolas todas en el escenario, es notoria la simplificación de ciertos arreglos en muchas canciones. Es notorio también el nivel de stress que se genera en el tecladista a la hora de pasar de un efecto a otro. Lo logra, pero debe trabajar mucho para eso incluso a veces renunciando a ciertos sonidos.
Quizás porque luego de que la banda se redujera a tan sólo 5 integrantes es que el repertorio ‘Wings’ se hacía más útil para desarrollar en escena. Muchos clásicos dieron cabida a interpretaciones de rock puro como Venus & Mars, Jet, Letting go, Helter skelter, entre muchas otras.

At the speed of sound
Como lo era en los noventas, ya no es necesario un muro de sonido, una avalancha de decibeles que rompa los tímpanos de los menos cautos. Ahora esta banda utiliza un sonido adecuado, de calidad exacta, como de ‘taberna’, cercano y más empático con quienes desean deleitarse con los detalles armónicos más sutiles de este gran músico. Años atrás en 1993 Paul afirmaba que “una buena banda es la que puede tocar en pequeños lugares y luego trasladar esa energía a los grandes eventos”. La premiación en la Casa Blanca y sus apariciones en el Show de Jools Holland de este año que se va dejan de manifiesto que lo ha logrado. No hay escenario ni lugar donde Paul no sea un Sir y por tanto, no suene como un Caballero.

Rockshow
Una deuda de McCartney con la fanaticada era la inclusión de más temas de su época de ‘Wings’ y alguna que otra joyita nunca antes vista. Es así como inicia la mayoría de sus conciertos con la famosa obertura del gran Rockshow de 1976, recurre a Jet para encender al público, Letting go y 1985 para los fans más duros, entre otras canciones de la época Glam.
Aparecen también joyitas inéditas como Bluebird de la banda alada o Two of us de su pasado Beatle. Obaldi-Oblada es una invitación para que el público juegue a buscarse en las grandes pantallas.
El gran final, que fusiona el reprise del Sargento Pimienta y The end –última canción Beatle del catálogo- es un gesto de poderío musical impresionante -relegando a su gran Hey Jude a un momento en medio del concierto- para así terminar en alza, con la adrenalina a mil y una de las frases más maravillosas de toda la lírica Beatle. “And in the end, the love you take is equal to the love you make”

Sus ‘enormes’ amigos

Cantarle a John fue una deuda que ya hace mucho saldó Paul con el resto del mundo. Y es que pocos le perdonaron que no llorara en cámara cuando luego del asesinato era consultado, a la salida de sus estudios de grabación, sobre su parecer en tan infortunado hecho. Con Here today, McCartney descarta cualquier tipo de metáfora y tercerías para decirle a su amigo del alma que lo extraña y lo ama. Un momento intenso (sino el más) para cada uno de sus conciertos. El agregado es una versión mezclada de A day in the life y Give peace a chance que termina por fundir todas las voces en el grito de guerra de Lennon.
Para George una melodía de Ukelele que encamina Something hasta la construcción Beatle es otro momento crucial del espectáculo. Imágenes de una relación poco comprendida y muchas veces mal catalogada como tensa, recorren el fondo visual del momento. “Era como mi hermano menor” mantiene Paul hasta el día de hoy.

Gratitude
No hay imagen posible en torno a McCartney en un escenario que no incluya conceptos como gratitud, goce y felicidad.
Le encanta lo que hace, ama la música, ama su música, ama al público y el público lo ama. Juguetea con las personas, se nutre de la ovación.
El Beatle ‘Ed’ se alimenta de espectáculos (John y George no se equivocaron en eso) y ese placer lo transmite y contagia por doquier. No es trabajo, no es un trámite, es lo mejor que le puede pasar en la vida.
¿Dicen que se retira?
No lo creo. Paul no puede vivir fuera de esto.
Larga vida al zurdo.
Gracias por tanto.

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